La dignidad humana, es la grandeza, la excelencia, la bondad de algo o de alguien que goza de un especial valor. Digno a ser valioso solo por exisitir.
Nuestro objetivo en el Centro de Día Santa Teresa es preservar la dignidad de los usuarios del centro. Sentirse útiles, con destrezas, habilidades y aprendizajes por llegar.
El alejamiento de la realidad tiene una dimensión limitada y afecta a aquellas personas que ya estaban en situación de precariedad.
En las personas mayores con independencia limitada podemos encontrar:
- Resistencia y desánimo. Ante la situación de dependencia, a perder su autonomía a seguir las normas de los demás. Las dificultades de la vida cotidiana has permitido entre las personas dependientes mayores desarrollar una resistencia, acompañada de desánimo, ante las puertas que se cierran y la importancia para encontrar una solución. Algunas veces el rechazo es tan importante que neutraliza cualquier trabajo.
- Deseo de reconocimiento y valía social. Qué decir de la imagen deteriorada y negativa que tiene la sociedad sobre las personas mayores.
- Promoción y acceso a los derechos. A menudo, su dignidad está herida y la conciencia de la injusticia está viva, aunque su expresión esté reprimida por que apenas tiene alcance alguno. Cuando el acceso a los derechos es imposible, queda la asistencia. Vivir dependiente deja señales profundas.
La defensa de los derechos sociales que caracterizan el estado de bienestar aparece, por tanto, como una precondición de la existencia de medios que garanticen la dignidad básica de los ciudadanos, independientemente de sus propiedades privadas y sus posibilidades subjetivas para vivir al margen de cualquier tipo de dependencia. En el momento en que, en los países occidentales, el porcentaje de personas mayores se incrementa exponencialmente, en el que la precariedad es un punto a trabajar.
Los agentes sociales de diversas áreas de intervención son cada vez más conscientes de la dificultad que, para avanzar en esta dirección comporta las políticas neoliberales. Por ello sostiene la necesidad de que el estado siga siendo un garante firme y decidido de las retribuciones de las personas con menos recursos en estas edades.
- La población mundial está envejeciendo rápidamente. Entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se multiplicará casi por dos, pasando del 12% al 22%.
- La salud mental y el bienestar emocional tienen la misma importancia en la edad mayor que en cualquier otro periodo de la vida.
Las personas mayores realizan aportaciones valiosas a la sociedad como miembros activos de la familia. Trabajamos desde el centro de día con personas para que sigan aprendiendo y aprender nosotras de ellas. Sacar el máximo provecho de lo que tenemos.